Malas prácticas SEO

Si los atajos fuesen realmente la mejor ruta para llegar a una meta, no se llamarían “atajos”. Se llamarían “camino”.
En el caso del SEO, seguir estos atajos puede acabar implicando desandar todo lo andado y volver a la casilla de salida, o incluso más atrás.

A Google no le gusta que nadie se salga del camino. No le va a temblar la mano a la hora de penalizar a tu web, sin importarle si esa salida es accidental o si es deliberada (lo que se denominan tácticas de “black hat SEO”).

¿Qué es el black hat SEO?

El “black hat SEO” es un conjunto de prácticas que se realizan para intentar acelerar el posicionamiento orgánico de una página de manera artificial. Intentando engañar de algún modo a los rastreadores de los buscadores. El problema es que, tarde o temprano, recurrir a estas tácticas acaba repercutiendo negativamente e incluso puede llegar a suponer una penalización. Un hecho que es muy perjudicial, ya que supondría una pérdida de visibilidad que hará que nuestro tráfico se resienta de manera muy notable.

Para que Google volviese a colocar la página entre las primeras búsquedas, habría que recurrir a consultores SEO expertos y tener mucha paciencia.

Por estos motivos, es fundamental evitar todo tipo de malas prácticas. El riesgo que se corre es demasiado grande.

Ejemplos de malas prácticas SEO

Keyword Stuffing:

Utilizar la palabra clave cuántas más veces mejor en un post puede parecer beneficioso para el SEO, pero no es así. Google valora las publicaciones de calidad y sabe que en una redacción natural, la repetición exagerada de la keyword es forzada. Le quitará fiabilidad y será sospechoso para el gran buscador, así que hay que incluirla con moderación, solo cuando sea necesario. Eso sí, preferentemente, en los primeros párrafos del artículo.

Cloacking SEO:

Se basa en intentar engañar a los buscadores mostrándoles a los rastreadores un contenido diferente al que ve el usuario. Suele mostrarse un contenido con un gran número de palabras clave, que no sería natural si se le mostrara igual a los visitantes. Antes podía pasar desapercibido, pero con las nuevas actualizaciones, Google puede detectarlo y, en consecuencia, penalizarlo.

Plagio de contenido:

Plagiar contenido es muy negativo para una página. Si lo detecta, a Google no le temblará el pulso a la hora de imponer un castigo del que te costará mucho trabajo recuperarte. Mejor invierte tu esfuerzo en crear contenido original, y no en salir de una penalización.

Spinning:

Consiste rehacer un texto remezclando fragmentos de artículos de otras páginas. Es una modalidad de plagio que también puede ser detectada y, en consecuencia, penalizada..

Víctimas de un ataque de SEO negativo

Hasta ahora hemos visto malas prácticas SEO realizadas por el propietario de una web para intentar mejorar su posicionamiento, pero también existen otras que sirven para empeorar el poscionamiento de un competidor y de las que podemos ser víctimas si no nos andamos con ojo y vigilamos regularmente las métricas de nuestro site:

Enlaces tóxicos:

Consiste en generar enlaces que apuntan hacia tu web desde sitios de mala calidad (directorios tóxicos, páginas con contenidos ilegales o malware…). Google puede penalizar a una web si detecta patrones de enlaces artificiales, sean o no responsabilidad del propietario de esa web.

Reputación online:

La creación de webs con dominios similares al tuyo o de perfiles con contenido negativo en redes sociales, puede repercutir en tu reputación online. Busca el nombre de tu marca habitualmente en Google para comprobar que nadie mancha tu nombre.

Ya conoces algunos ejemplos de malas prácticas SEO que podrían perjudicar a tu web, así que si no quieres que eso ocurra, no intentes engañar a Google. No olvides que es el ojo que todo lo ve y al que nada se le escapa. Tarde o temprano, te acabarán pillando.